Parturiunt montes ; nascetur ridiculus mus

«Las montañas están en marcha; nacerá un ratón ridículo» Pensamiento de Horacio (Arte poético, 139), que La Fontaine retomó en su fábula la Montaña que da a luz: “Una montaña enferma de niño / Lanzaba un clamor tan alto / Que cada uno, al ruido que acurría, / Creía que daría a luz sin falta / De una ciudad más grande que París. / Ella dio a luz a un ratón. »

La manera en la que proyectamos nuestras ideas y planes a futuro, nos pueden cegar de la realidad que se tiene, mucho de esto está determinado por los medios económicos, sociales y políticos, que alno considerarlos, terminamos por dar un resultado nimio. Quien emprende no basta con ideales medio puestos en marcha, sino en contar con la capacidad y medios adecuados para sacarlos adelante.

Así, cuando exclamamos: “¡Es la montaña la que dio a luz a un ratón!”, evocamos proyectos grandiosos que desembocan en logros ridículos. Que no nos pase como la lecherita:

Había una vez una joven lecherita que caminaba hacia el mercado llevando sobre su cabeza un cántaro lleno de leche fresca. Mientras avanzaba por el sendero, comenzó a soñar despierta con lo que haría con el dinero que obtendría de la venta de la leche.

“Venderé esta leche y con el dinero compraré huevos,” pensó sonriente. “De los huevos nacerán hermosos pollitos que cuidaré con esmero. Luego los venderé en el mercado y con esas ganancias compraré un cerdito. Criaré al cerdito hasta que esté grande y robusto, y al venderlo podré comprar un lindo vestido nuevo para la feria del pueblo.”

Imaginándose con su vestido nuevo, la lecherita se sintió tan emocionada que dio un pequeño salto de alegría… ¡pero al hacerlo, perdió el equilibrio y el cántaro cayó al suelo, derramando toda la leche!

Llenándose de tristeza, la lecherita comprendió que todos sus planes se habían desvanecido junto con la leche derramada. Desde ese día aprendió una valiosa lección: no hay que contar con el resultado de algo antes de que suceda realmente.

Esta fábula nos enseña a no dejarnos llevar por ilusiones sin fundamentos y a vivir con los pies en la tierra, conscientes de la importancia de cada paso en el camino hacia nuestros objetivos.

Al tener un proyecto, es importante vislumbrar los retos y riesgos, sin perder de vista loa riesgos actuales, que por perderlos de vista, perdemos la proporción de las cosas. Se dive que el mexicano le pasa esto, tiene el reliche de caballo y un paso de mula, nos emocionamos con las grandes y ideas pero nos cuesta ponerlas en marcha. 

Estas situaciones son muy comunes entre los emprendedores, quienes buscan resolver una problemática actual, sin contar con los medios necesarios para sacarlas adelante.

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