Requiescat in pace !
El final de la vida de un persona se le desean estas palabras definitorias. “¡Que descanse en paz!”
Estas palabras se cantan en el oficio de los muertos, en la Iglesia Católica Romana, y a menudo se graban en las lápidas (a veces abreviado R.I.P.). Esta invocación al descanso se encuentra en el Agnus Dei de las misas de requiem, donde se implora por los desaparecidos: dona eis requiem sempiternam, “dales el descanso eterno”. Porque entre los cristianos, como entre los musulmanes, los budistas, los antiguos egipcios y otros, ¡solo hay descanso si el balance elaborado por los dioses de la vida terrenal se considera satisfactorio! De lo contrario, es la condenación y los tormentos eternos. Con esta oración, los vivos también se esfuerzan por proteger a los difuntos contra el hecho de que se les invoque erróneamente, que se tome indebidamente como parte o como testigos, que se traicione su obra terrenal. Porque entonces, creemos saber, nuestros pobres difuntos se dan la vuelta en su tumba.
Mas que una seguridad de evitar sustos de parte del muerto a nuestras vidas, supone el fin de la lucha por ser feliz y lograr la misión de vida. Ante la muerte se ha dicho todo de la vida de cualquier persona, que descanse en paz ante una vida tumultosa.
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